lunes, 25 de mayo de 2009


Y ahora tu te lamentas, despues que tu me heriste,
ahora lloras por mi, porque me perdiste.
No es por ofenderte, es solo que recuerdes,
que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde
Acción, reacción, así avanza el mundo, así cambia la vida.
El reaccionario, dicen, le teme a los cambios.
El revolucionario quiere cambiar el orden de las cosas, del mundo que siente injusto. Yo creo que uno no puede convivir sin el otro.
Para que la historia avance, alguien tiene que proponer el cambio, y alguien oponerse.
De esa puja vital surge el cambio; los retrocesos, y los avances.
El revolucionario de hoy es el reaccionario de mañana.
Algunos apuestan al cambio; otros le temen tanto que intentan frenarlo, y si es posible, matarlo.